EL PAPEL DE LAS MPPs EN LAS HERIDAS

marzo 13, 2018

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Las proteasas o proteinasas, son esenciales en el proceso de cicatrización normal de las heridas. Las principales proteasas involucradas en la cicatrización son las Metaloproteinasas de la matriz (MMPs)1,2,3. Las MMPs son fundamentales tanto en la eliminación de la matriz extracelular dañada como en la angiogénesis, la migración celular, la contracción de la herida y  la remodelación de la cicatriz3. Pero, ¿qué son exactamente? Enzimas que actúan sobre proteínas; descomponiéndolas en péptidos y aminoácidos. En la actualidad, se conocen más de veinte tipos y cinco subtipos 1,2,3,4 

En 1962 Gross y Lapiere describieron una de las principales funciones de las MPPs: la degradación de la matriz extracelular (MEC)1,2. Actualmente se sabe que, además, juegan un papel importante procesando factores de crecimiento, así como en sus receptores. También modulan los mediadores de la inflamación, facilitan la migración de células epiteliales e intervienen en la remodelación de los tejidos durante la cicatrización de las heridas2.

“Existe una serie de circunstancias, tanto fisiológicas como patológicas, en las que se evidencia un aumento de la producción de metaloproteinasas, como es el caso de la cicatrización de las heridas1”.

En el proceso normal de cicatrización, las proteasas descomponen las proteínas dañadas de la MEC y la materia extraña que hay en la herida. Esto favorece la formación de nuevos tejidos ayudando a que la herida cierre siguiendo su curso evolutivo. Sin embargo, cuando las proteasas se acumulan en la herida en exceso, no solo degradan la MEC dañada sino que; también la recién formada. Como resultado, se observa una prolongación anormal de la fase inflamatoria que impide el avance hacia la fase proliferativa.4

La fase inflamatoria comienza con el daño de los capilares y de la barrera epidérmica. Durante esta fase, se produce un coagulo de fibrina que sella la herida y que aumenta la expresión de la MMP-23. Las células epiteliales regulan la expresión de las MMPs y migran hacia la herida, atravesando el coágulo, gracias a éstas. En esta fase interviene con mayor frecuencia la MMP-8, necesaria para la degradación de colágeno4.

Como ya es conocido los procesos de re-epitelización y angiogénesis tienen lugar en la fase proliferativa. Las MPPs 1, 3, 9, 10, son elementos celulares claves para la re-epitelización3. Concretamente, la MMP-1, es crucial para la re-epitelización de la epidermis y la reparación de membrana basal. En definitiva, podemos afirmar que las MPPs son esenciales para que los queratinocitos puedan moverse a través del coágulo de fibrina y fibronectina que se crea durante la fase inflamatoria y que; además, posteriormente degradan la membrana basal, disecan la MEC y generan túbulos por donde las células endoteliales acceden a la zona lesionada e inducen angiogénesis.2,3

Por último, tiene lugar la fase regenerativa dónde, principalmente, se remodela el tejido de granulación y forma la cicatriz. Inicialmente, se observa la degradación del colágeno tipo III, con la finalidad de iniciar la síntesis de colágeno tipo I y formar la nueva MEC. En esta fase, la regulación de las MMPs  por sus inhibidores correspondientes es muy importante; ya que de lo contrario, se produciría una degradación excesiva de MEC y el proceso de cicatrización no podría llevarse a cabo, como sucede en el caso de las heridas crónicas3,4.

Se ha demostrado que las heridas agudas tienen un buen proceso de cicatrización gracias a la gran actividad desempeñada por las MMPs; que son, a su vez, reguladas por un buen número de TIMPs (inhibidores naturales específicos MPPs). Mientras que en las heridas crónicas, los TIMPs, se encuentran en mínimas cantidades. Este desequilibrio entre MMPs y TIMPs dificulta la cicatrización al degradar la MEC e inactivar los factores de crecimiento y sus receptores5,6

Además, se conoce que niveles elevados de MMPs 2 y 9 ( ej. pacientes diabéticos), es indicativo de que el proceso de cicatrización será deficiente. Así como, el incremento en la síntesis de MMP-8 se observa en heridas crónicas causadas por trastornos vasculares, isquemia local, insuficiencia venosa, vasculitis y diabetes. En este tipo de lesiones se encuentran niveles elevados de elastasas, colagenasas, citocinas proinflamatorias, quimiocinas y neuropéptidos, contribuyendo a que no cicatrice de manera rápida y efectiva la herida3,6.

Que las MMPs son necesarias, en cierta medida, en el proceso de cicatrización de las heridas; es un hecho. Así como, mantener un entorno húmedo óptimo y un control de la carga bacteriana4. Pero ¿cómo conseguimos controlar los niveles de proteasas en el medio? A finales de 2016, Krejner et al 7, estudiaron el comportamiento de diferentes materiales de cura en ambiente húmedo (CAH) frente a MPPs específicas. Partían de la base de que el exceso de MMPs 2 y 9 en el lecho ulceral, ralentizaba e incluso podía detener el proceso de cicatrización de las heridas. Esto también se debía a una mala gestión del exudado y un mal control de la carga bacteriana que, a la larga, podía desencadenar en biofilm. Krejner et al. 7, decidieron valorar el comportamiento que ofrecían los apósitos de espuma con tecnología Hydrofiber en las heridas y estudiar además, su efectividad en la modulación de MMPs del medio.

Estos investigadores comprobaron que la tecnología Hydrofiber® es capaz de garantizar la absorción y retención de cierto volumen de líquido, atrapando en su interior elementos como MMP-2 y MMP-9 llevados a estudio7.

 

Autora: Eva Cano. Graduada en Podología. Clinical and Training Department. ConvaTec. Spain.

 

 

Bibliografía

1.Lorenzo J. Pérez García. Servicio de dermatología. Complejo Hospitalario de Albacete. España. Metaloproteinasas y piel. Actas Dermosifiliorg 2004; 95 (7): 413-23

  1. Coronato, S., Laguens, G. and Di Girolamo, V. (2012). Rol de las metaloproteinasas y sus inhibidores en patología tumoral. Medicina ( Buenos Aires), 72, pp.495-502
  2. Ferranti-Ramos A, Garza-Garza G, Bátiz-Armenta J, Martínez-Delgado G, De la Garza-Álvarez F, Martínez-Menchaca HR, et al. Metaloproteinasas de la matriz extracelular y su participación en el proceso de cicatrización. MÉD.UIS. 2017;30(2):55-62.
  3. Serena TE. Development of a novel technique to collect proteases from chronic wounds. Adv Wound Care (New Rochelle). 
2014;3(12):729-32.
  4. Gibson, D., Cullen, B., Legerstee, R., Harding, K. and Schultz, G. (2009). MMPs Hecha fácil. wounds international, 1(1), pp.1-6.

6.Hadler-Olsen E, Fadnes B, Sylte I, Uhlin-Hansen L, Winberg JO. Regulation of matrix metalloproteinase activity in health and 
disease. FEBS J. 2011;278(1):28-45.

  1. Krejner, Grzela. Modulation of matrix metalloproteinases MMP-2 and MMP-9 activity by hydrofiber-foam hybrid dressing – relevant support in the treatment of chronic wounds. Central European Journal of Immunology 2015; 40(3).

 

 

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